Parece que con la llegada de Septiembre estoy volviendo a recuperar toda mi energía tejedora e hilandera. Este verano he tejido bastantes cosillas, pero más por ir quemando ovillos de lana que tenía guardados que por otra cosa. Y ahora estoy notando que me vuelve ese gusanillo de coger unas agujas y no soltarlas hasta terminar la labor, aunque eso implique aislarse del mundo y pasarse horas tejiendo.
Con el calor que ha hecho estos días, lo de ponerme encima una madeja de lana no me atraía, así que hice algo: sentarme en el sofá, con el aire fresquito del ventilador… e hilar! Ha sido una experiencia inmejorable, jejeje, y ya me tocaba ponerme a calcular cuánto tardo en hilar una madeja en la rueca, que desde que la tengo no lo había hecho. Las cuentas dicen que 100 gramos de fibra, incluyendo el torcido (si es a dos hebras), se quedan en unas 6 o 7 horas. Yo creo que no está mal, no?

Pues este es el resultado. Una madeja de Merino 100%, torcida a dos hebras, a la que he llamado Mandala, porque me recuerda a los colores de los mandalas. Han salido casi 400 metros y voy a usarla para tejer unos calcetines! Por fin, tras no se cuántas madejas hiladas en la rueca, no he me he pasado ni me he quedado corta y tengo una lana tipo fingering! Que siempre me salían más gruesas o tipo lace.
Y también he tejido estos mitones, para ir preparándome para el invierno. Mmmmm, me encantan los mitones, con todos los dedos juntitos, son geniales si tienes siempre las manos frías como yo pero te incomodan los guantes de dedos de toda la vida.

Faltan sólo dos días para irme a Barcelona, tengo muchas ganas de volver con un cargamento de lanas enorme y de paso le entregaré los husos que puse en intercambio a su nueva dueña :)

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